
Crisis en la seguridad: casi 30 mil policías y guardias renuncian en tres años
México enfrenta una crisis silenciosa en sus cuerpos de seguridad: en los últimos tres años, 29,426 policías estatales y elementos de la Guardia Nacional renunciaron a sus cargos, de acuerdo con los Censos Nacionales de Seguridad Pública Federal y Estatal del INEGI. Detrás de estas cifras se encuentra un problema estructural que refleja la precariedad laboral y la falta de condiciones dignas para quienes, día a día, arriesgan su vida en la primera línea contra la delincuencia organizada y los delitos comunes.
El año 2022 fue el punto más crítico, con 13,030 bajas: 6,784 en la Guardia Nacional y 6,246 en corporaciones estatales. En 2023, el total descendió a 8,697, aunque las renuncias en los estados aumentaron 27% en comparación con 2022. Para 2024 se reportaron más de 7,700 bajas, lo que representó una reducción del 11.4%, pero sin revertir la tendencia de inestabilidad en las filas policiales.
Aunque en promedio las renuncias equivalen al 3% de la plantilla nacional, algunos estados enfrentan un impacto mucho más severo. Morelos encabeza el listado con 576 bajas, es decir, el 32% de su fuerza policial; en segundo lugar, Veracruz con más de 880 dimisiones; mientras que el Estado de México, la entidad más poblada del país, perdió 715 elementos (3.5%). En otros casos, como Yucatán y Oaxaca, las bajas también han comenzado a encender focos rojos. En contraste, Chiapas no reportó ninguna baja en 2024, y entidades como Campeche, Querétaro y Baja California Sur registraron cifras marginales, evidenciando las profundas disparidades en la gestión de recursos y condiciones laborales en el país.
Uno de los hallazgos más preocupantes del INEGI es la insuficiencia de prestaciones. Si bien el 85% de los elementos (240,955) cuenta con apoyos para sus familias en caso de fallecimiento en servicio, los beneficios para asegurar estabilidad y permanencia son mínimos: apenas el 56% recibe aguinaldo, solo el 21% tiene acceso a fondos de retiro, el 20% a indemnización por incapacidad laboral y únicamente el 19.7% accede a créditos de vivienda. Estas carencias explican, en gran medida, la alta rotación: las y los policías trabajan con incertidumbre, bajos salarios y sin garantías para sus familias, lo que se convierte en un incentivo no solo para abandonar la corporación, sino también para ser vulnerables ante la corrupción.
La renuncia de casi 30 mil elementos en tres años no es únicamente un dato administrativo. Significa menos patrullajes en calles, menor capacidad de respuesta ante emergencias y un debilitamiento de la presencia policial en miles de comunidades. Al mismo tiempo, pone en evidencia la ausencia de una política nacional integral para la profesionalización, permanencia y dignificación de las y los policías.
Pese a que la Guardia Nacional fue presentada como pilar de la estrategia de seguridad del actual gobierno, los datos muestran que tampoco ha logrado consolidar un esquema de estabilidad interna. La rotación constante de personal compromete la eficacia operativa de la institución y erosiona la confianza ciudadana en un cuerpo que se planteó como solución al problema de la inseguridad.
El debate político no se ha hecho esperar. Mientras el gobierno federal sostiene que la integración de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional garantiza su fortalecimiento, partidos de oposición, como el PRI, advierten que el país no puede sostener una estrategia basada en fuerzas con alta rotación, con prestaciones mínimas y sin un proyecto serio de dignificación policial. Para el tricolor, la seguridad de las y los mexicanos no puede descansar en instituciones debilitadas por la precariedad y la falta de visión de largo plazo.
Información: El Economista
Fotografía: France24



