Economía

Inflación repunta en febrero y complica el panorama económico

La inflación en México volvió a mostrar señales de presión durante la primera quincena de febrero de 2026, al ubicarse en 3.92% anual, de acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía(INEGI). En términos quincenales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un aumento de 0.25%, cifra superior a la observada en el mismo periodo del año anterior, lo que confirma un repunte moderado pero sostenido en el comportamiento de los precios.

El componente subyacente, considerado un termómetro más preciso de la tendencia inflacionaria al excluir productos de alta volatilidad, avanzó 0.22% en la quincena y alcanzó una tasa anual de 4.52%. Este nivel evidencia que las presiones no se limitan a factores estacionales, sino que persisten en mercancías y servicios, particularmente en aquellos vinculados al consumo cotidiano de los hogares. La resistencia de este indicador sugiere que la inflación aún no se encuentra plenamente anclada.

Por su parte, el componente no subyacente mostró incrementos impulsados principalmente por productos agropecuarios. El jitomate, la papa y el tomate verde figuraron entre los artículos con mayor incidencia al alza, reflejando el impacto de factores climáticos y de oferta. En contraste, algunos energéticos y ciertas verduras presentaron disminuciones que ayudaron a contener parcialmente el índice general, aunque sin revertir la tendencia de fondo.

El dato adquiere relevancia en el contexto de las expectativas económicas para 2026, ya que la inflación se mantiene por encima del objetivo permanente del Banco de México, fijado en 3% con un rango de variabilidad de un punto porcentual. Si bien el nivel actual aún se encuentra dentro del intervalo permitido, el repunte podría limitar el margen para ajustes adicionales en la tasa de interés, en un entorno donde la autoridad monetaria busca equilibrar estabilidad de precios y dinamismo económico.

Además, el comportamiento de los precios tiene implicaciones directas sobre el poder adquisitivo, particularmente en sectores de ingresos medios y bajos, donde el gasto en alimentos representa una proporción significativa del presupuesto familiar. La evolución de la inflación en los próximos meses será determinante para evaluar si el repunte responde a factores transitorios o si se consolida como una presión más estructural.

En un escenario de desaceleración económica y cautela en la inversión, la estabilidad inflacionaria se convierte en un factor clave para la confianza del consumidor y del sector productivo. El desempeño de la segunda quincena de febrero y los datos de marzo permitirán medir si este episodio representa un ajuste temporal o el inicio de una nueva fase de presiones inflacionarias.

Información: Milenio / Expansión

Fotografía: Reuters

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