
México entre los países con mayor desigualdad social del mundo
México enfrenta un alarmante retroceso en materia de bienestar social, de acuerdo con la Clasificación Mundial de Competitividad 2025, elaborada por el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD). El país se encuentra entre las diez naciones con mayor desigualdad social a nivel global, una posición que refleja la creciente precariedad en el acceso a servicios y oportunidades fundamentales para el desarrollo humano.
El informe considera indicadores clave como el acceso a servicios públicos, la estabilidad política, el crecimiento económico y los niveles de inflación. En este contexto, México destaca negativamente por ocupar el tercer lugar mundial en desigualdad en educación y atención médica, con un preocupante 57.3%, lo que revela profundas brechas estructurales que limitan la movilidad social y acentúan la exclusión.
El componente económico es particularmente crítico. La desigual distribución del ingreso, el limitado acceso a empleos dignos y la persistente inflación conforman un escenario adverso que limita el bienestar general. Esta situación no es exclusiva de México: países como Chile, Perú, Colombia y Venezuela también se encuentran entre los más desiguales, lo que confirma una preocupante tendencia regional.
La desigualdad social se expresa, sobre todo, en la calidad y cobertura de servicios esenciales como la educación, salud, seguridad e infraestructura pública. La deficiente provisión de estos servicios ha derivado en un clima de frustración, exclusión y desconfianza entre amplios sectores de la población.
A esta realidad se suma un entorno político marcado por una alta polarización. México ocupa el décimo lugar mundial en percepción de polarización política, con un 84.4% de evaluación negativa, lo que refleja una profunda división ideológica y una creciente confrontación entre actores públicos. El país comparte esta clasificación con naciones como Brasil, España, Taiwán y Argentina, donde las tensiones partidistas y la crisis de representación debilitan la gobernabilidad democrática.
El IMD define la polarización política como un proceso en el que la opinión pública se desplaza hacia los extremos ideológicos, reduciendo los espacios de diálogo y consenso. En el caso mexicano, esto se traduce en una retórica confrontativa, desconfianza en las instituciones y una constante disputa entre oficialismo y oposición.
En contraste, países como Dinamarca, Islandia, Países Bajos y Suecia exhiben los índices más bajos de desigualdad y polarización. Estos resultados son fruto de políticas públicas inclusivas, sólidas instituciones laborales y modelos de gobernanza centrados en el consenso y la equidad.
La falta de crecimiento inclusivo es, en definitiva, uno de los principales factores que alimentan las divisiones sociales en las economías emergentes. En México, la persistencia de estas brechas representa una amenaza seria para la cohesión social y la estabilidad democrática.
Información: El Economista
Fotografía: Oxfam



