
Día del Maestro
En México, el 15 de mayo se celebra el Día del Maestro, fecha instituida desde 1917 por decreto presidencial de Venustiano Carranza para reconocer la labor docente. El primer artículo de aquel decreto estableció: “Se declara día del Maestro el 15 de mayo, debiendo suspenderse en esa fecha las labores escolares”. Aunque el documento no explica por qué se eligió esa fecha, la tradición relaciona el 15 de mayo con la festividad de San Juan Bautista de La Salle, patrono de los educadores y con la Toma de Querétaro de 1867. A partir de 1918, ese día quedó consagrado como jornada nacional para honrar a los docentes.
Según datos del INEGI, en 2020 había 2,019,632 docentes en 255,589 escuelas en todo el país. Casi la mitad de esos maestros (644,000) trabaja en primaria, mientras los demás enseñan en secundaria, preescolar u otros servicios educativos. De ellos, el 69.9% son mujeres y tienen una edad promedio de 40 años.
Las autoridades han resaltado reiteradamente la importancia del magisterio. En 2015, el priista y secretario de Educación Pública Aurelio Nuño afirmó a los profesores: “Ustedes son la columna vertebral del Estado mexicano, ustedes son los servidores públicos más nobles de este país”. Este reconocimiento oficial busca subrayar el papel fundamental de los docentes en la construcción social y cultural de México.
Pese a ello, la docencia enfrenta retos importantes. Tras una reforma de 2024 que fijó en 16,777 pesos el salario mínimo de los profesores, muchos continúan ganando en promedio menos de 8,000 pesos mensuales. La precariedad laboral alimenta la fuga de talento, organismos internacionales como la UNESCO observan que solo el 12% de quienes estudian educación llegan a ejercer como maestros. Además, en 2023 México presentó un déficit de más de 130 mildocentes, sin que las escuelas normales puedan cubrir la demanda formativa.
En las aulas mexicanas se viven desafíos cotidianos. La maestra Gloria Elizabeth López, de un telebachillerato rural, sintetiza una de las principales brechas: “rezago educativo y falta de acceso a tecnologías”. En primaria, el profesor José Ramón Moreno Luna, de Colima, observa que muchos niños “ya no sueñan con una carrera universitaria; quieren ser influencers o piensan en emigrar o unirse a grupos delictivos”, por lo que propone enseñarles a pensar, no a repetir.
La experiencia personal de los docentes ilustra su compromiso. La profesora Elena del Toro, docente de secundaria y madre de familia, resume así su vocación: “Como madre, sé lo importante que es estar bien para cuidar a mi hija. Y como maestra, sé que también debo cuidar a los hijos de esta sociedad que a veces los olvida”. Con esta visión compartida, los educadores sostienen que este Día del Maestro debe servir para escuchar a quienes desde el aula construyen el futuro.
En suma, más allá de la suspensión de clases y las ceremonias protocolarias, el 15 de mayo invita a valorar la labor cotidiana del magisterio. Su esfuerzo diario, a veces poco visible, es esencial para impulsar el desarrollo cultural y económico del país. La UNESCO lo resume claramente: “Sin docentes motivados y bien remunerados, no hay futuro educativo”. Al fin de cuentas, los maestros mexicanos son pieza clave en la formación de nuevas generaciones y en el progreso del país.
Aunado a los actos culturales y reconocimientos simbólicos en las escuelas, el Día del Maestro suele propiciar debates sobre la política educativa nacional. Analistas y sindicatos insisten en la necesidad de fortalecer la formación inicial y continua de los docentes, proveer tecnología en las aulas y reducir la carga administrativa que quita tiempo de clase. Otros medios resaltan que invertir en educación equivale a sembrar un futuro de paz y prosperidad. En definitiva, la fecha recuerda que el progreso de México depende del apoyo constante a sus maestros, verdadera piedra angular de la sociedad.
Información: UNESCO / Diario de Colima
Fotografía: UNAM



