
Productividad y proyección la nueva forma de cultivar alimentos
La automatización de procesos se ha consolidado como el principal motor que posiciona a la inteligencia artificial (IA) como uno de los fenómenos más innovadores de nuestra era. Este avance tecnológico ya forma parte de la vida cotidiana a nivel global, y el sector agrícola no es la excepción. Frente a desafíos como el cambio climático, el estrés hídrico y la creciente demanda alimentaria, la IA está transformando la manera en que se cultivan los alimentos, mediante soluciones como drones detectores de plagas y plataformas de riego inteligente.
En el caso de México, las proyecciones indican que, para 2050, la población alcanzará los 10 mil millones de personas. Esta tendencia supondrá un incremento en la demanda alimentaria de hasta un 70%. Al mismo tiempo, el país enfrenta problemáticas severas como sequías que afectan a más de 160 municipios, y presas que operan apenas al 54% de su capacidad. En este contexto, la incorporación de tecnologías como inteligencia artificial, big data, sensores y drones emerge como una estrategia clave para optimizar los recursos y aumentar la productividad agrícola.
Una de las iniciativas más destacadas es la adopción de sistemas de inteligencia artificial en cultivos de maíz, sandía, melón, nueces y cítricos, impulsada por diversas empresas del sector agroindustrial. Sin embargo, según datos oficiales, solo el 15% del campo mexicano está digitalizado. Se estima que es necesario ampliar esa cobertura a más del 70% para lograr una implementación efectiva de tecnologías que garanticen resultados sostenibles y eficientes.
En otras regiones del mundo, el monitoreo en tiempo real de la humedad del suelo y las condiciones climáticas ha permitido a los agricultores reducir hasta en un 30% el consumo de agua por ciclo agrícola. Esto equivale a un ahorro de aproximadamente 5.7 millones de metros cúbicos de agua, según estimaciones del Banco Mundial.
El uso de IA también facilita la predicción de plagas y enfermedades, la automatización de la aplicación de agroquímicos, y diagnósticos precisos sobre el estado de los cultivos. Empresas dedicadas a la maquinaria agrícola ya ofrecen soluciones como cámaras 3D y sistemas de aspersión inteligente que detectan maleza y reducen hasta en un 70% el uso de productos químicos.
Además, plataformas tecnológicas como Rurusi, Meteum y la brasileña Agrosmart ya operan en México, brindando soluciones de agricultura de precisión mediante datos recolectados por sensores, satélites y drones. En pruebas realizadas a nivel regional, estas herramientas han demostrado disminuir el uso de agua en un 60% y el consumo energético en sistemas de riego en un 40%.
La evolución tecnológica apunta hacia una transformación profunda del modelo agrícola tradicional, transitando del modelo 3.0 a un nuevo paradigma que combina inteligencia artificial, aprendizaje automático, análisis geoespacial, automatización y trazabilidad mediante blockchain.
Sin embargo, la digitalización del campo enfrenta importantes obstáculos. Se estima que solo el 15% de los productores ha iniciado la transición tecnológica. Entre las principales barreras destacan la falta de conectividad en zonas rurales, el bajo nivel de alfabetización digital y el acceso limitado a financiamiento.
Expertos y organizaciones coinciden en que, para escalar estos avances, es fundamental fomentar la colaboración entre el gobierno, la academia, la iniciativa privada y los propios agricultores. También es clave promover programas de capacitación técnica y establecer incentivos que faciliten la adopción de tecnologías digitales.
La inteligencia artificial no solo permite mejorar la eficiencia en el campo, sino también fortalecer su resiliencia ante el cambio climático. Con políticas públicas adecuadas y una mayor inclusión tecnológica, México tiene la oportunidad de liderar una nueva era de producción agroalimentaria sostenible.
Los beneficios son claros: mayor productividad, menor consumo de insumos como agua y fertilizantes, y una mejor respuesta ante eventos climáticos extremos. Bayer, por ejemplo, estima que sus herramientas digitales han permitido ahorrar más de 5.7 millones de m³ de agua por ciclo agrícola. Asimismo, una productora del Estado de México evitó la pérdida total de su cosecha de chile gracias a una alerta de helada generada por un sistema de inteligencia artificial.
Información: El Economista
Fotografía: Microsoft



