Economía

Peso retrocede y la Bolsa modera pérdidas

El peso mexicano hiló su décimo día consecutivo de depreciación este viernes, en medio del cierre parcial del gobierno de Estados Unidos y la falta de acuerdos políticos para destrabar el techo de gasto. La moneda abrió en 18.4070 pesos por dólar, lo que representa una caída de 0.11 % respecto al cierre previo, y marca su racha negativa más prolongada en lo que va del año.

La parálisis administrativa en Washington ya retrasó la publicación de indicadores económicos claves y mantiene en suspenso la difusión del dato de inflación programado para el 15 de octubre, lo que ha generado inquietud en los mercados globales. Analistas advierten que, si el bloqueo legislativo se extiende, podrían verse afectadas decisiones de inversión y expectativas sobre la política monetaria estadounidense.

La incertidumbre también dirige la atención hacia la Reserva Federal. Este viernes intervienen en distintos foros Austan Goolsbee, Alberto Musalem y Mary Daly, cuyos mensajes podrían ofrecer señales sobre el rumbo de las tasas de interés y las presiones inflacionarias. Cualquier cambio en el tono de la Fed impactaría directamente en el desempeño de monedas emergentes como la mexicana.

Mientras tanto, la Bolsa Mexicana de Valores arrancó la jornada con un avance moderado de 0.42 %, ubicándose en 61,077.75 puntos. A pesar del rebote, el índice acumula una caída semanal de 1.46 %. En lo que va del año mantiene un crecimiento de 22.73 % y continúa operando cerca de su nivel máximo de 2025, a 2.92 % de su punto más alto y 24.76 % por encima de su mínimo anual.

Operadores señalan que el comportamiento del mercado accionario refleja cautela y expectativa, más que una recuperación sostenida. La volatilidad podría mantenerse mientras no haya definiciones claras sobre el presupuesto estadounidense y el calendario de difusión de datos económicos. También influye el temor de que los retrasos administrativos afecten la lectura que los inversionistas hacen del crecimiento y la inflación en Estados Unidos.

La combinación de factores externos ha aumentado la aversión al riesgo y provocado una mayor demanda de activos refugio, lo que presiona a las divisas latinoamericanas. En el caso de México, el tipo de cambio opera con movimientos contenidos, pero sin señales claras de recuperación inmediata. Algunos especialistas señalan que la moneda podría estabilizarse si se resuelve el impasse presupuestario en Washington o si la Fed adopta un discurso más acomodaticio.

En tanto, los sectores productivos mantienen la atención en los movimientos del mercado cambiario y en las posibles repercusiones sobre costos de importación, inflación interna y expectativas de crecimiento hacia el cierre del año.

Información: Forbes MX

Fotografía: Imagen Tv

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