Opinión

El espejo de sal y fuego

Monserrat Pérez Cedeño*

Para mi madre, mi hermana, mujeres de mi familia, amigas, vecinas,  compañeras de Partido que inspiran, para cada mujer de amor y lucha, para cada sagrada.

Somos espejo

Mírate. No, no me mires a mí… mírate a través de mis ojos, que son un poco los tuyos.

Si hoy tuviera que decirte algo, no sería «feliz día”; esa frase que suena a eco vacío, a un dulce que intenta tapar el sabor de la sangre derramada por las mujeres que han sido silenciadas.

Si hoy te hablo, es para preguntarte: ¿Cuándo fue la última vez que te pediste perdón?

Perdón por todas las veces que te silenciaste para no incomodar en una mesa. Por las veces que pediste permiso para brillar, como si tu luz necesitara un sello de aprobación.

Nos enseñaron que la sororidad era una palabra bonita para las pancartas, pero se nos olvidó que laverdadera revolución empieza cuando dejas de ser tu jueza más cruel.

La herencia del miedo

Me duele que compartamos miedos que parecen ADN. El miedo al caminar de noche, o el temor latente de ver a las mujeres de nuestro entorno salir de casa, ese cálculo mental de «¿qué me pongo para queno me miren, pero para que no me ignoren?». Es agotador, ¿verdad? Cargar con las mujeressilenciadas que no conocemos, pero que sentimos en la espalda como una sombra fría.

Pero escúchame bien: Tú no eres solo lo que te han quitado.

No eres ese miedo, no eres solo la brecha salarial, ni el acoso en la calle, ni el techo de cristal que te cortalas manos cuando intentas empujarlo.

Eres la resistencia táctica de las que vinieron antes. Eres el grito que tu abuela se tragó mientras lavabaropa. Eres la ambición que a tu madre le dijeron que era «pecado».

Lo que nadie nos dice

A veces nos perdemos buscando referentes en los libros de historia, y nos olvidamos de la mujer quetenemos al lado. Te diría que dejes de competir por las migajas de un banquete que nosotras mismascocinamos.

Nos enseñaron a vernos como rivales porque sabían que, si nos veíamos como aliadas, el mundo queconstruyeron se les caía encima en una tarde.

¿Qué te diría? Te diría que tienes derecho a estar cansada. Que el 8 de marzo también es para la mujerque no quiere ser una «guerrera» hoy, que solo quiere existir sin dar explicaciones. Que tu valor no semide en cuántos platos lavas, cuántos hijos crías o cuántas metas alcanzas en la oficina. Tu valor esintrínseco. Eres porque sí.

El pacto. Somos sagradas.

Mírame otra vez. Prométeme que la próxima vez que veas a una mujer cayendo, no vas a juzgar la forma de su caída. Prométeme que vas a ser el lugar seguro que el mundo todavía se niega a ser paranosotras.

No somos «el sexo débil», somos la columna vertebral de una humanidad que todavía no sabe cómoagradecernos que no la hayamos dejado colapsar.

Hoy no te celebro por ser mujer, como si fuera un accidente biológico. Te reconozco por sobrevivir aserlo. Por mantener la ternura en un mundo que te escupe fuego. Por ser fuego cuando el mundo intenta congelarte.

¡Cuidate! No porque seas frágil, sino porque eres sagrada. Y a las sagradas… nadie les vuelve a decir cómo deben arder.

*Consejera política del PRI CDMX

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