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Cero Desechos: La urgencia de un cambio global ante cifras alarmantes

El 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de Cero Desechos, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2022, con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de gestionar adecuadamente los residuos y promover prácticas sostenibles. En medio de una crisis global por la generación masiva de residuos, esta fecha se ha convertido en una llamada urgente a implementar soluciones eficientes y sostenibles para enfrentar un problema creciente y complejo.

Datos recientes revelan la magnitud del desafío global en la gestión de residuos sólidos urbanos, estimándose una producción anual de más de 2.000 millones de toneladas. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), casi la mitad de estos residuos, aproximadamente el 45%, se gestiona de manera inadecuada, agravando problemas ambientales y de salud pública. De no implementarse acciones inmediatas, se prevé que la cantidad anual de residuos podría duplicarse, alcanzando cerca de 4.000 millones de toneladas para 2050.

El desperdicio de alimentos contribuye significativamente a esta crisis. En 2022, se generaron 1.050 millones de toneladas de desperdicios alimentarios a nivel global, equivalente a unos 132 kilogramos por persona, según cifras del PNUMA. Esta cantidad representa aproximadamente una quinta parte de los alimentos disponibles para consumo humano. Es relevante señalar que alrededor del 60% de estos desperdicios proviene directamente de hogares particulares, mientras que el sector de servicios alimentarios contribuye con un 28%, y el comercio minorista aporta otro 12%.

La contaminación plástica también ha escalado alarmantemente, con 52 millones de toneladas de plásticos arrojados al medio ambiente cada año, suficiente para rodear el planeta más de 1.500 veces. La quema al aire libre y la acumulación no controlada son los principales factores detrás de esta preocupante cifra, generando severos daños a ecosistemas marinos y terrestres y representando riesgos significativos para la salud humana, según investigaciones recientes publicadas en la revista científica Nature.

La gestión incorrecta de estos residuos tiene graves consecuencias ambientales y climáticas. Se calcula que la pérdida y desperdicio de alimentos generan entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, exacerbando el cambio climático. Además, cada año hasta 14 millones de toneladas de plástico invaden ecosistemas acuáticos, afectando gravemente la vida marina, según datos de ONU-Habitat.

La industria textil tampoco escapa a esta problemática. En 2022, cada ciudadano de la Unión Europea adquirió en promedio 19 kilogramos de ropa, generando alrededor de 16 kilogramos de residuos textiles. Este consumo excesivo llevó a que la industria textil europea facturara aproximadamente 170.000 millones de euros en 2023, siendo uno de los sectores que más materias primas consumen. Además, solo un 15% de la ropa usada es reciclada, mientras que el 85% restante termina en incineradoras o vertederos, de acuerdo con informes recientes publicados por El País.

Frente a este escenario, diversas iniciativas internacionales buscan cambiar el rumbo hacia una economía circular. A partir de 2025, la Unión Europea implementará sistemas obligatorios de recogida selectiva de textiles usados para fomentar su reutilización y reciclaje. En América Latina, países como Ecuador y Colombia han comenzado a mostrar avances, con tasas de recuperación de residuos del 11,8% y 11,5%, respectivamente, según datos de Statista.

A nivel individual, expertos recomiendan reducir el consumo de productos desechables, utilizar bolsas y envases reutilizables, comprar productos duraderos, compostar residuos orgánicos y fomentar la reparación y reutilización de objetos cotidianos. Estas prácticas no solo disminuyen el volumen de residuos, sino que también contribuyen directamente a mitigar el impacto ambiental y climático de la producción masiva de desechos.

El Día Internacional de Cero Desechos recuerda la urgente necesidad de transformar hábitos de consumo y fortalecer políticas públicas que promuevan prácticas sostenibles para asegurar un futuro más limpio y sustentable.

Información: Unep / Rts

Fotografía: AI

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