
Deserción escolar golpea con fuerza al Sistema Educativo Mexicano
En los últimos ciclos escolares, diversas organizaciones han alertado sobre la grave crisis que atraviesa el sistema educativo nacional. Tan solo en el ciclo 2024-2025, un total de 994,219 estudiantes abandonaron las aulas desde la educación básica hasta el inicio de la educación superior, lo que representa el 3.3% de la matrícula nacional, según datos oficiales de la Secretaría de Educación Pública.
Esta cifra refleja un preocupante incremento del 19.98% respecto al ciclo 2023-2024, cuando se registraron 828,618 casos. El mayor impacto se concentra en el nivel medio superior, con 651,762 jóvenes que interrumpieron sus estudios. En secundaria se reportaron 275,904 casos, mientras que en primaria 66,553 niñas y niños dejaron la escuela a lo largo de los seis años que dura ese nivel.
En términos geográficos, cinco estados concentraron los mayores índices de deserción: Estado de México, Chiapas, Jalisco, Nuevo León y Veracruz. Por el contrario, las entidades con menos casos fueron Baja California Sur, Colima, Campeche, Tlaxcala y Quintana Roo. De manera destacada, Yucatán fue la única que presentó un aumento neto en su matrícula, sumando 2,163 estudiantes más que el ciclo anterior.
Estos datos evidencian una falta de atención estructural y sostenida en la política educativa. La ausencia de medidas eficaces en la formación docente, la actualización de contenidos y la retención escolar ha permitido que persistan las causas del abandono escolar.
Las brechas regionales también son notorias. Mientras la Ciudad de México alcanza una cobertura del 103.6% en educación básica, estados como Campeche (70.0%), Colima (68.5%) y Veracruz (66.5%) se mantienen por debajo del promedio nacional del 76.9%. Estas diferencias reflejan un sistema que reproduce y amplía las desigualdades sociales, afectando con mayor dureza a las zonas con mayor rezago.
Otro dato alarmante es la trayectoria escolar: en la Ciudad de México solo 46 de cada 100 estudiantes que ingresan a primaria concluyen la educación superior; en Chiapas, esta cifra desciende a apenas 10 de cada 100. La situación es aún más crítica en comunidades indígenas, donde menos del 65% logra terminar la primaria y el abandono se dispara durante la secundaria.
Frente a este panorama, crece la exigencia social para que las autoridades asuman su responsabilidad con la niñez y la juventud. Se requiere voluntad política, inversión sostenida y una política educativa integral que garantice el derecho a una educación de calidad para todas y todos, sin importar origen o condición social.
Información: Economista
Fotografía: Nuevo Día



