Opinión

Los estoicos nos lo dijeron: lo que México sí podía controlar

Cuauhtémoc Betanzos Terroba*

Hay una enseñanza del estoicismo que ha sobrevivido más de dos mil años porque sigue siendo cierta y muy vigente: no desperdicies tu energía en aquello que no puedes controlar, ocúpate de fortalecer aquello que sí depende de ti.

Es un principio pensado para las personas. Pero pocas veces había sido tan evidente que también aplica para los países.

Donald Trump nunca estuvo bajo el control de México. Su visión proteccionista, su manera de negociar y su prioridad absoluta por los intereses de Estados Unidos eran perfectamente previsibles. Trump es una externalidad.

Lo que sí estaba bajo el control del Gobierno mexicano era llegar fuerte a negociar. Y ahí fue donde fallaron.

La nueva forma de revisar el T-MEC representa uno de los mayores riesgos económicos para México en décadas. La fortaleza del tratado siempre descansó en la certeza de largo plazo. Las empresas invertían porque sabían que existían reglas estables para producir en México y exportar al mercado estadounidense. Si ahora el principal acuerdo comercial de Norteamérica queda sujeto a presiones y revisiones constantes, la incertidumbre ahuyenta inversiones, frena el crecimiento y termina castigando el empleo de millones de mexicanos.

Y el gobierno se aferra al grave error de pensar que todo comenzó con Trump. México llegó a esta negociación con las peores cartas posibles. Y hace si es responsabilidad del gobierno de Morena.

Morena debilitó el Estado de derecho, se modificaron las reglas para invertir, se destruyó al Poder Judicial y se envió el mensaje de que la ley podía estar subordinada al poder político y caprichoso personales. Tristemente México dejó de proyectar confianza.

Como si eso no bastara, la crisis de seguridad en México terminó convirtiéndose en otro enorme lastre en la negociación.

Desde Washington, México dejó de ser visto únicamente como un socio comercial. Hoy también es observado como un desafío de seguridad nacional. Fentanilo, migración, cárteles y complicidad gobierno y grupos criminales forman parte de la misma conversación.

Las acusaciones que pesan desde Estados Unidos sobre el gobernador, el senador y diversos funcionarios de Morena en Sinaloa hacen prácticamente imposible cualquier oportunidad de diálogo. Lejos de contribuir a desactivar la crisis, desde el Gobierno Federal y la cúpula de Morena prevalecen la complicidad y el encubrimiento.

¿Cómo convencer a Estados Unidos de que México es un socio confiable cuando existen dudas sobre la capacidad —o incluso la voluntad— del gobierno para enfrentar al crimen organizado? ¿Cómo exigir confianza cuando desde Washington con hechos crece la desconfianza hacia quienes gobiernan?

Las negociaciones internacionales no se ganan únicamente con argumentos. También se ganan con reputación.

Trump entendió que tenía ventaja. Observó a un gobierno con menor credibilidad, instituciones debilitadas y una relación bilateral marcada por la desconfianza. Simplemente aprovechó esa debilidad.

Y ahí vuelve a aparecer la lección de los estoicos.

El error de Morena fue concentrarse durante años en concentrarse en las externalidades: los adversarios, las críticas, los medios, los empresarios, los jueces e incluso Estados Unidos. Mientras tanto, descuidó las interioridades: fortalecer las instituciones, garantizar el Estado de derecho, combatir con eficacia al crimen organizado y construir confianza.

Exactamente lo contrario de lo que enseñaban los estoicos.

Los estoicos nunca prometieron controlar el mundo. Enseñaban que la verdadera fortaleza consiste en gobernarse a uno mismo antes de pretender influir sobre las circunstancias.

México tampoco podía controlar quién ocuparía la Casa Blanca.

Pero sí podía controlar la fortaleza de sus instituciones, Sí podía controlar la certeza jurídica. Sí podía controlar el combate al crimen. Sí podía controlar la confianza que proyectaba ante el mundo. No lo hizo.

Y comprobamos que cuando un país descuida aquello que depende de él, termina siendo rehén de aquello que depende de los demás.

Los estoicos nos lo dijeron hace más de veinte siglos.

Morena ha decidido no escucharlos.

*Subsecretario de Operación Política del CEN del PRI

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